1. En la geografía literaria de América Latina,
Comala, Santa María y
Macondo, seguramente, sean los grandes topónimos. Rulfo, Onetti y García Márquez le dieron vida propia a esos lugares, tanta, que han terminado siendo más reales que algunos puntos supuestamente verdaderos de la cartografía no literaria.
Son muchas las ciudades del imaginario narrativo de América Latina.
Puerto Araguato y
Santa Mónica de los Venados son lugares de Alejo Carpentier en
El Recurso del Método y
Los pasos perdidos, respectivamente.
Tierrapaulita es ciudad de Miguel Angel Asturias en
Mulata de tal.
Redonda es un reino ubicado en una pequeñísima isla del Caribe, es decir, es un reino diminuto. Su monarca: el novelista madrileño Javier Marías. De modo que se trata de un espacio que todavía está en manos del colonialismo, práctica que tampoco ha sido desterrada de la literatura.
Ahora mismo recuerdo a
Arepa, una isla del caribe descrita por el mexicano Jorge Ibargüengoitia en novelas y obras de teatro y a
Angosta, la ciudad que da título a una novela de Héctor Abad Faciolince.
Me cuentan de un remoto lugar llamado
Eckarland, cuya descripción parece correr por cuenta del connotado investigador nenonachista Guy Monod.
¿En alguna de esas ciudades estará el Manifiesto?
Sospecho –aunque no mucho- de
Redonda. No sé qué dice de esto Henry Simon Leprince.
2. Al mencionar
El Recurso del Método recordé haber leído en los diarios de Julio Ramón Ribeyro que éste una vez le preguntó a Cortázar si le gustaba esa novela de Carpentier. “No me gusta”, fue la respuesta de Cortázar. “Dice lo que ya sabemos”, agregó. Para Ribeyro lo que Cortázar quiso decir fue: “Dice lo que podemos leer y saber en cualquier otro texto”. Hablaron después de un extraño manuscrito que dice todo lo que sabemos pero nos hace sentir como si no lo hubiéramos sabido antes. Ribeyro coloca después puntos suspensivos. Por más que lo he buscado no encuentro en las páginas de sus diarios ningún dato más acerca del insólito manuscrito.